La sonrisa y la alegría

Un cristiano triste es un triste cristiano. La alegría no es un complemento de la vida interior ni un premio para cuando las cosas van bien; es un deber y una forma de dar testimonio de la Resurrección. La sonrisa, por su parte, es la traducción más sencilla, humana y eficaz de este gozo interno. No hablamos de una gesticulación vacía o de una máscara de cortesía social, sino del reflejo nítido de un corazón reconciliado con Dios, que sabe que tiene la vida ganada. Sonreír cuando cuesta, cuando se está cansado o ante una contrariedad, es un auténtico acto de amor que tiene el poder de cambiar el clima de cualquier hogar o lugar de trabajo.


Algunas Ideas Clave


Propuesta práctica: "La Siembra del Rostro Nítido"

Para evitar que la rutina cuelgue nuestra sonrisa y para hacer de la alegría un arma de caridad activa, te propongo el entrenamiento de la alegría visible durante esta semana.

El Entrenamiento de la Alegría Visible

Ejercita la sonrisa sobrenatural en tu convivencia diaria a través de estos tres gestos:

  • La sonrisa de recibir y de despedir: Fíjate bien en los momentos de transición de la semana: cuando entres en casa, cuando llegues al trabajo o cuando te encuentres con alguien que te espera. No lo hagas arrastrando el cansancio o mirando el móvil. Oblígate a mirar a la persona a los ojos y a regalarle una sonrisa limpia de bienvenida. Que tu primer segundo transmita que te alegras de verla. Recuerda que San Josemaría saludaba siempre al Ángel de la Guarda de la persona con la que se encontraba.
  • El antídoto ante la contrariedad imprevista: Cuando un plan te salga mal, cuando un dispositivo se cuelgue, cuando te den una respuesta áspera o cometas un error tonto, evita el lamento automático. Detente un segundo, sonríete interiormente de tu debilidad y di: «Señor, acepto este cambio de guion con alegría, gracias por cuidar de mí». No pierdas la sonrisa por cosas que dentro de un año no tendrán ninguna importancia.
  • Alabar el trabajo con alegría práctica: Elige aquella labor u obligación de la semana que se te haga más pesada (limpiar un espacio, ordenar libros, responder correos pendientes). Hazla con música de fondo que te guste o, simplemente, mantén un posado alegre mientras la realizas, ofreciendo este esfuerzo oculto por alguien que sabes que está triste o pasa un mal momento.

Objetivo: Redescubrir de manera práctica que la alegría es un don que crece cuando se gasta en servicio de los demás, recordando que un rostro alegre es el camino más corto para reflejar la belleza del Amor de Dios en medio de las cosas más corrientes.